
Tablero de Risk en una de sus variantes
Seguramente a la mayoría de la generación a la que pertenesco tuvo en su casa un juego de mesa que pudo ser desde unas simples damas chinas, un backgammon , dominó o un juego más complicado (y me refiero a uno con más accesorios ya que el ajedrez es e l verdadero “juego ciencia” y uno de mis favoritos, pero es realmente difícil) como el interminable turista mundial o por el cual escribo esto: RISK.
Mi afición a estos juegos lo heredé de mi familia materna, ya que desde chico fueron comunes en la casa y gracias a una tía que me lleva sólo 9 años de edad me introdujo en este mundo de cartas, piezas y dados.
Es extraño pero a medida que dejaba de ser un niño y me topaba con otras cosas en que entretenerme, siempre tuve presente los juegos de mesa, pero no contaba con amistades con quién compartir este pasatiempo y poco a poco fueron pasando de lo más cercano del ropero donde los guardaba al cuarto de los tiliches; podría asegurar que pasaron casi 10 años empolvándose en ese lugar.
Un día sin embargo ya había salido del tecnológico y trabajaba en Chihuahua cuando sin pensarlo había encontrado a dos personas ( compartía el departamento con uno de ellos) que también eran jugadores de esos mismos juegos.
No pasó mucho tiempo para que pasáramos a jugar por horas e incluso perder la noción del tiempo por estar absortos en las batallas o concentrados en decifrar quien había matado a a quién, en dónde y con qué.
A diferencia de los años de mi niñez, en que jugaba por la ansiedad ganar, el objetivo de estos combates no era el mismo, nos complacía en lo más grande de nuestro ego sacar al que más fanfarroneaba de ser el mejor jugador (que podía ser cualquiera), y burlarse de él el resto de la reunión y teníamos una frase para expresar nuestra forma de jugar.
“Lo importante no es ganar… sino hacer perder al otro”
A menudo para evitar la “humillante” situación de ser eliminado en primer lugar, hacíamos algo que llamábamos traer “carne fresca”; no era otra cosa que invitar a más personas a nuestra afición reencontrada pero sin decirles de que se trataba, lo que en ocasiones nos llevó a tener algunos conflictos, que no pasaron a mayores.
Lamentablemente como todo lo bueno que disfrutas siempre se acaba y sólo queda el recuerdo. Pasaron otra vez años para poder volver a jugar y cuando lo hicimos a las tres semanas regresé de Chihuahua y no he vuelo a tener una sesión del “instinto joditivo” como le llamábamos.
Hace unos días revisando las novedades en aplicaciones para el Iphone me tope con la grata sorpresa de ver que existía el RISK para este dispoisitivo (se llama Lux Touch), que si bien no es lo mismo y a la I.A. le falta “maldad” para jugar, me recordó unos de los mejores momentos que pasé durante mi estadía en Chihuahua.
Espero que para esta parte del año pueda volver a jugar e incluir a “novatos tiernitos” para poder decir las reglas si bien no oficiales, si las de nuestras sesiones…
Las Reglas del juego para los novatos:
• No puedes ganar
• No puedes empatar
y
• No puedes abandonar el juego.

